A la búsqueda de los orígenes de Cabezo Pardo

Tras los trabajos de campo realizados este pasado mes de junio, ahora los esfuerzos se concentran en las actividades de laboratorio. Pero además de las labores de limpieza, inventariado, dibujo y fotografía de los restos materiales localizados, también es el momento de comenzar los procesos analíticos que nos aportarán información de enorme valor para conocer mejor la secuencia del yacimiento. Uno de los más frecuentes en la arqueología es la realización de dataciones empleando el método del Radiocarbono. En las anteriores campañas ya se han obtenidos diversas fechas a partir de trozos de huesos de animales -y también de esqueletos humanos- así como de pequeñas muestras de carbón -como semillas de trigo y cebada carbonizadas. Con esos datos se ha comenzado a precisar el intervalo cronológico en el que el yacimiento fue habitado. Este año las muestras seleccionadas son unos pequeños huesos de tortuga y un fragmento de hueso de oveja que fueron hallados formando parte del suelo de la vivienda prehistórica más antigua localizada hasta ahora, y que se encuentra en lo más profundo del paquete estratigráfico del yacimiento.

Restos de la pared y el suelo de una vivienda argárica de Cabezo Pardo

Restos de la pared y el suelo de una vivienda argárica de Cabezo Pardo

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