Almacenes de época islámica en el Cabezo Pardo

  

El trabajo de laboratorio a realizar, entre el cual se incluye la ordenación y digitalización de la planimetría de los yacimientos, en nuestro caso del Cabezo Pardo, nos está permitiendo comenzar a entender la ordenación de los espacios que pudo tener el yacimiento en su etapa más moderna, la fase emiral. 

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Silo de época islámica en cuya base se halló una tinaja

La alquería de Tall al-Jattab, activa a lo largo de los siglos VIII y IX d.c., parece dispersar su hábitat por los distintos cerros conocidos como Cabezos de los Ojales (Cabezo Pardo, Cabezo de las Fuentes y Cabezo de la Granja), tal y como nos indica la documentación en superficie de numerosas estructuras murarias disgregadas por los tres pequeños cabezos.

Las excavaciones realizadas este año 2009 en el Cabezo Pardo nos han permitido localizar una importante área de almacenamiento. En una sola campaña se han llegado a documentar un total de cinco silos concentrados en la ladera S del poblado, algo totalmente inusual en este tipo de contextos. La presencia de silos, estructuras de sección circular excavados en la tierra, y la aparente ausencia de espacios domésticos en el Cabezo Pardo nos podrían indicar que éste área fue utilizada exclusivamente como almacén, mientras que el hábitat se concentraría en el Cabezo de las Fuentes.

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Vista del Cabezo de las Fuentes desde el yacimiento del Cabezo Pardo

 El hecho de que el Cabezo Pardo sea uno de los pocos yacimientos emirales excavados en la provincia de Alicante y su buen estado de conservación, nos está permitiendo conocer elementos novedosos en la arqueología islámica.

Comienzan los trabajos de Laboratorio del Cabezo Pardo

  

 

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Tras una corta pero intensa campaña de excavaciones en el yacimiento del Cabezo Pardo comienza en el MARQ el trabajo de laboratorio. El yacimiento que este año ha dado resultados extraordinarios tanto para la fase Argárica como para su más moderna etapa Emiral, tiene ahora que demostrar en el laboratorio su valía. No sólo se trata de lavar, inventariar y dibujar todo el materia, que no es poco…, sino de ver más de cerca una realidad a veces poco distinguible en el trabajo de campo. Para empezar, la primera sorpresa nos la ha dado el material emiral hallado en un silo descubierto a lo largo de esta campaña en el que han aparecicido dos marmitas (ollas del s.VIII) prácticamente enteras.